03 febrero 2007

Alferecía: a propósito de 'El Viaje del Parnaso'


Alferecía es lo que provocan algunas nuevas lecturas de los clásicos; y bostezos algunas de las representaciones arraigas en la mas rancia tradición. Entre los uniformes del III Reich y los decorados de cartón piedra resulta difícil decidirse. Al menos siempre nos queda el verso, se dice uno. Error. Hay que simplificar el lenguaje, adaptarlo a nuestra contemporaneidad, que dirían los políticamente correcto, para ampliar el espectro de los posibles receptores, dicen. ¿De verdad son tan universales y atemporales los clásicos? Al final va a resultar que es una desventaja . Y no he hablado aún de la finalidad pedagógica. Medea, la extranjera, la fraticida, la traicionada vengadora asesina de sus hijos, convertida en reflejo del desprecio que sufre el extranjero en nuestra sociedad. Suenan en el teatro melodías de otras culturas, la danza se mezcla con el texto, la escenografía es novedosa, el juego de luces otorga una plasticidad a la puesta en escena..., pero ¿tiene sentido?. Esas cabezas cortadas. Por eso da gusto, por una vez, ir a ver teatro clásico y verlo.

Es lo que ocurre con 'El Viaje del Parnaso' de Miguel de Cervantes, que se representa estos días en el Teatro Pavón de Madrid. El montaje, dramatización del poema cervantino con la inclusión de textos de El Quijote y de otras piezas del autor, como 'Pedro de Urdemalas' o 'La Galatea', nos relata mediante el humor y la ironía, el peregrinaje imaginario del autor al mítico monte, donde viven las musas «en busca de la gracia poética». Por el camino se encuentra con Mercurio, a quien pide ayuda para reunir un ejército de poetas que luche contra la invasión de poetastros infames que amenazan el monte. Una vez conseguidos sus compañeros de viaje emprenden navegación por el Mar Mediterráneo en un barco construido con diversos materiales líricos, dispuestos a comenzar una batalla en defensa del auténtico arte, combate que conseguirán ganar en una sin par lucha cuyas armas serán «novelas, rimas, breviarios y demás elementos de la Literatura». Como premio, los valientes escritores recibirán un magnífico agasajo por parte de Apolo que, además, dará una carta al creador de 'El Quijote' «con ciertas recomendaciones para los poetas españoles».

Sin escenografías espectaculares, sin sesudas reinterpretaciones, con la riqueza del contenido y de la lengua intacta (son casi dos horas de tercetos encadenados endecasilabos cargados de metáforas y referencias clásicas), la Compañía Nacional de Teatro Clásico ha montado un espectáculo en que los títeres, el mimo y el juego de personajes convierten este poema cervantino en una bella aventura sazonada con música en directo y el sentimiento del verso bien declamado. Un placer. Un placer, siempre y cuando uno ame la lengua y los juegos de la construcción poética. Un placer, siempre y cuando uno no confunda espectáculo con espectacularidad. Un placer, siempre y cuando uno esté dispuesto a permanecer atento y no busque el simple adomercimiento de los sentidos.

La obra fue publicada en 1614, apenas dos años antes de su muerte y uno antes de la edición de la segunda parte de 'Don Quijote de La Mancha', supone el ajuste de cuentas de Cervantes con su obra literaria, particularmente la poesía, - «Yo que siempre trabajo y me desvelo/ por parecer que tengo de poeta/ la gracia que no quiso darme el Cielo.» - , y con la que se hacía en esos momentos. Para Vasco el texto es el «el testamento literario y espiritual» de un escritor desencantado que habla «con abrumadora sinceridad, de la vanagloria y los sueños, de los mitos y las realidades, de lo vivido y lo alcanzado», además de «la falsedad y la adulación, de la hipocresía y la fama, de la incomprensión y del reconocimiento».

Autor: Miguel de Cervantes. Versión de Ignacio García May
Compañía: Cía. Nacional de Teatro Clásico
Director: Eduardo Vasco
Intérpretes: Gabriel Garbisu, José Luis Alcobendas y Francisco Rojas
Precios: 18 euros.
Venta anticipada: taquilla de 11 a 18 h.; en www.servicaixa.com; www.teatroclasico.mcu.es; y en el tel. 902 33 22 11
Horarios: M y D a las 19 h. X a S a las 20 h. Jueves día del espectador.
Fecha de estreno: 09/01/2007
Hasta el: 11/02/2007
Teatro: Pavón (Compañía Nacional de Teatro Clásico)
http://teatroclasico.mcu.es/

27 mayo 2006

The Duke



Hoy, 26 de mayo, Marion Robert Morrison, más conocido como John Wayne, habría cumplido 99 años, y si su energía se lo permitiera, los utilizaría para apoyar la política del presidente Bush, compartir rifle con Charlton Heston, y desproticar contra el eje de mal. Republicano, por no decir fascista, hasta la médula, este reputado actor, denostado por algunos, convertido en un mito por otros, pero innegable ícono de una manera de hacer cine ya desaaparecida, marcó con su imponente presencia esa época gloriosa y magnífica del mejor Hollywood, pudiendo sentirse orgulloso de su participación en muchas de las mejores películas de la historia del cine. Es lo que tiene desarrollar una carrera en paralelo a la de John Ford.

Nacido en 1907, en Winterset, Iowa, se trasladó a California con su familia en 1914, tras serle diagnosticada una tuberculosis a su padre que hizo necesario un traslado a climas más cálidos. Tras ver frustrada su vocación como militar, al no ser admitido en la Academia de Anápolis, empezó a trabajar por casualidad como carpintero y attrezzista en la Fox, primero de manera estacionaria y luego de forma fija. Allí conoció a John Ford, que le ayudó a conseguir sus primeros papeles, la mayor parte en westerns de serie B, sin mayor transcendencia. Será precisamente John Ford quien le proporcione el salto a la fama con su papel en Stagecoach -La Diligencia - (1939). A partir de ahí su carrera fue imparable, gran parte de la cual desarrolló de la mano de Ford, siendo los personajes que interpretara en los grandes westerns que dirigió éste al final de la decada de los 40 los que fijaron la imagen con la que Wayne ha pasado a la historia del cine: obras maestras como Fort Apache (1948), She wore a Yellow Ribbon - La Legión Invencible - (1949), Rio Grande 1950), Three Goodfathers – Tres padrinos - (1948).

También fue Ford quien le dirigió en otra de sus más aclamadas interpretaciones, quizá la única en la que la crítica reconozca con unanimidad sus dotes dramáticas fuera de las innegables como vaquero: The Quiet Man - El Hombre Tranquilo - (1952), para muchos la mejor obra de Ford, y dónde compartía protagonismo con Maureen O’Hara, junto a una innegable química, como ya ocurriera en Río Grande y posteriormente en The Wings of Eagles – Escrito bajo el sol - (1957).

Habiendo fundado su propia productora en los años 50 - Wayne-Fellowes, más tarde llamada Banjac -, dedicó gran parte de aquellos años a realizar e interpretar películas mediocres para su propio lucimiento. Fue una vez mas Ford quien le sacó de este ostracismo con dos grandes películas, westerns, no podía ser de otra manera: The Searches - Centauros del Desierto - (1956) y The man who shot Liberty Valance – El Hombre que mató a Liberty Valance - (1962), y una agradable comedia donde Ford traslado a la Polinesia su alegre y pendenciero irish way of live Donovan’s Reef - La Taberna del Irlandés - (1963).

También hizo varias películas, como actor y productor, donde dejaba patente cuales eran sus ideales políticos: los más rancios valores del republicanismo americano. The Alamo – El Álamo - (1960) y The Green Berets - Boinas Verdes - (1968), un alegato neofascista en apoyo de la intervención americana en Vietnam, que le costó una pequeña fortuna.

Películas consideradas menores, excepto la magnífica Red River - Río Rojo - (1948), pero de mayor interés del que habitualmente se les concede, son sus colaboraciones con Howard Hawks: Río Bravo (1959), que tiene entre sus cualidades, no sólo una interesante historia narrada con oficio, sino también la participación de algunos de los mejores secundarios que ha dado el cine, los inolvidables Walter Brenan y Ward Bond (habitual de Ford), y una joven, bella y magnífica Angie Dickinson; El Dorado Bravo (1966) y Hatari! (1962) , única incursión de Wayne en el pantanoso terreno de las aventuras africanas.

Otro director con el que trabajó en diversas ocasiones fue Henry Hathaway, reducido hoy día a la categoría de artesano, cuyas cualidades deberían envidiar más de uno de los reputados directores de hoy en día. Entre ellas destacan The Sons of Katie Elder – los hijos de Katie Elder - (1965), Circus World – El gran mundo del circo - (1964) y Trae Grit - Valor de ley - (1969): la primera por su innegable calidad, la segunda por la popularidad que alcanzó en su momento como macroproducción de Samuel Bronston plagada de estrellas, y la última por ser la que le permitió ganar al fin un Oscar, que se supone le otorgó la Academia más como reconocimiento a su dilatada carrera, que por esa actuación, que queda lejos de sus mejores momentos junto a John Ford.

Filmografía seleccionada:

Stagecoach – La Diligencia (1939)
Seven Sinners – Siete pecadores(1940)
The Long Voyage Home – Hombres intrépidos (1940)
Reap the Wild Wind – Piratas del Mar Caribe (1942)
The Spoilers – Los Usurpadores (1942)
They Were Expendable – No eran imprescindibles (1945)
Fort Apache (1948)
3 Godfathers – Tres Padrinos (1948)
Red River - Río Rojo (1948)
Rio Grande (1950)
She Wore a Yellow Ribbon – La Legión Invencible (1949)
Sands of Iwo Jima – Arenas Sangrientas (1949)
The Quiet Man – El Hombre Tranquilo (1952)
The Searchers – Centauros del Desierto (1956)
The Wings of Eagles – Escrito bajo el sol (1957)
The Barbarian and the Geisha – El Bárbaro y la Geisha (1958)
The Horse Soldiers – Misión de Audaces (1959)
Rio Bravo (1959)
Hatari! (1962)
The Man Who Shot Liberty Valance – El Hombre que mató a Liberty Valance (1962)
The Comancheros (1961)
Donovan's Reef – La Taberna del Irlandés(1963)
Circus World – El fabuloso mundo del circo (1964)
The Sons of Katie Elder – Los Hijos de Katie Elder (1965)
The Greatest Story Ever Told – La Historia más grande jamás contada(1965)
El Dorado (1966)
Rio Lobo (1970)
The Undefeated (1969)
True Grit. – Valor de Ley (1969)
Chisum (1970)

23 abril 2006

CINE: Syriana

De todas las películas que he visto en los últimos tiempos está me ha parecido la más interesante. Carente de una gran campaña de marketing y sin haber levantado grandes expectativas, aunque con buenas críticas y un Oscar para George Clooney como actor secundario Una eficaz película de espías, con una narración ágil, que mantiene en todo momento vivo el interés, a pesar de su largo metraje. No en vano es su director y guionista Stephen Gagan, también responsable de la magnífica Traffic.

Su acción se centra en el triángulo EE.UU, petróleo, Oriente Medio, y nos lo muestra como un puzzle cuyas piezas van encajándose a lo largo de la película, para al final hace confluir las distintas tramas, hasta entonces paralelas, momento en que podemos aprehenderlas como un todo, como un conjunto bastante desolador, pero real, del mundo que nos ha tocado vivir.

Además nos encontramos con un montón de buenas actuaciones (podemos decir que se trata de una película de carácter coral), tanto de grandes estrellas, actores de reconocido prestigio y lo que podríamos llamar secundarios de toda la vida: el ya mencionado George Cloney, ¿el Robert Redford del siglo XXI?; Matt Dillon; el más que veterano Christopher Plummer; Chris Cooper, de la inolvidable Lone Star o la más conocida Capote; el siempre magnífico William Hurt; Jamey Sheridan o Peter Gerety, que han desarrollado su carrera fundamentalmente en televisión; y un buen puñado de buenos actores de distinto origen, que dan vida a los otros (Alexander Siddig, Mazar Munir), todos demostrando su buen oficio.

Id a verla, aunque en la gran pantalla ya no hay demasiadas oportunidades, y las de V.O. se reducen a los Ideal.

Aún queda buen cine, y cine interesante, por ver y disfrutar.









SYRIANA

Dirección: Stephen Gaghan.
País: USA.
Año: 2005.
Duración: 126 min.
Género: Drama, thriller.
Interpretación: George Clooney (Bob Barnes), Matt Damon (Bryan Woodman), Jeffrey Wright (Bennett Holiday), Chris Cooper (Jimmy Pope), William Hurt (Stan Goff), Mazhar Munir (Wasim), Tim Blake Nelson (Danny Dalton), Amanda Peet (Julie Woodman), Christopher Plummer (Dean Whiting), Alexander Siddig (Príncipe Nasir).
Guión: Stephen Gaghan; basado en el libro "See no evil" de Robert Baer.
Producción: Jennifer Fox, Michael Nozik y Georgia Kacandes.
Producción ejecutiva: George Clooney, Steven Soderbergh, Ben Cosgrove y Jeff Skoll.
Música: Alexandre Desplat.
Fotografía: Robert Elswit.
Montaje: Tim Squyres.
Diseño de producción: Dan Weil.
Vestuario: Louise Frogley.
Estreno en USA: 23 Noviembre 2005.
Estreno en España: 3 Marzo 2006.

SINOPSIS

"Syriana" se desarrolla en el marco de intrigas y corrupción de la industria mundial del petróleo. Desde los poderosos intermediarios de Washington a los trabajadores de los yacimientos petrolíferos del Golfo Pérsico, las múltiples tramas de la película se entrelazan para arrojar luz sobre las consecuencias humanas de la cruel búsqueda de poder y riquezas.

Trailer:
http://mp3content02.bcst.yahoo.com/pub06root4/Pub06Share14/yahoomovies/3/18716632.mov

02 abril 2006

OSCARS 2006 (II): Brokeback Mountain

Mucho ruido y pocas nueces

Una vez la publicidad supera a la realidad y otra película más queda muy lejos de las expectivas creadas.

Dejando de lado el circo mediático y su supuesta naturaleza escandalosa (que yo, recordando a Eusebio Poncela y Antonio Banderas en La Ley del Deseo, no logro ver. Claro que yo ni vivo en la América profunda, ni padezco de homofobia), sólo puedo decir que Brokeback Mountain es una buena película, pero nada más, lejos de propuestas como Sentido y Sensibilidad, para mí la mejor película de su director, el taiwanés Ang Lee, aunque no se debe olvidar que contaba con un magnífico guion de Emma Thompson.

La impresionante historia de amor no estaba por ninguna parte. Le faltaba argumento. Todos sabemos que el sexo puede ser adictivo, pero a alguien se le olvidó que las relaciones amorosas de larga duración se basan en algo más que un buen polvo, por lo que, exceptuando que debe ser así para que la película avance, en ningún momento sabemos que es lo que hace que estos dos muchachos se mantengan unidos por más de veinte años.

También se había hablado mucho de las impresionantes actuaciones de sus protagonistas, Heath Ledger (Ennis del Mar) y Jake Gyllenhall (Jack Twist), nominados a todos los premios habidos y por haber. Jake Gyllenhall responde a las expectativas, encarnando a la parte más rebelde y activa de la pareja, no así Heath Ledger, al que siempre he tenido en gran estima, que más que representar a un hombre incapaz de expresar sus sentimientos, por no hablar de su sexualidad, se convierte en un Neanderthal incapaz de expresar algo más que sonidos, más propio de los documentales-reality tan en boga en nuestros días.

Lo más destacable de la película es, junto a los paisajes, que desagraciadamente en mi caso se encontraban demasiado lejos (cuestión de ubicación en un cine con demasiadas filas para una pequeña pantalla), la narración de la vida familiar de Ennis del Mar. El retrato que se hace de la vivencia de su mujer si que traspasa la pantalla y nos enfrenta, no sólo a la vivencia de su matrimonio, sino también a las limitaciones estas mujeres como ella tiene ya de por si la vida, a las que les aboca su entorno. Gran trabajo de Michelle Williams.

Impagable, sin duda lo mejor, la escena de la visita de Ennis del Mar a los padres de Jack Twist, verdadero retrato de esa América profunda y su relación con el mundo homosexual, que quiere mostrarnos la película. Esa escena, y aquella en la que la Señora del Mar descubre que su vida, y su marido, son una farsa, valen por toda la película, aunque quizá sin el resto nos resultarían incomprensibles. Yo no lo creo.

Dirección: Ang Lee.
País:
USA.
Año: 2005.
Duración: 134 min.
Género: Drama.
Interpretación: Heath Ledger (Ennis Del Mar), Jake Gyllenhaal (Jack Twist), Linda Cardellini (Cassie), Anna Faris (Lashawn Malone), Anne Hathaway (Lureen Newsome), Michelle Williams (Alma), Randy Quaid (Joe Aguirre), Kate Mara (Alma Jr.).
Guión: Larry McMurtry y Diana Ossana; basado en un relato de Annie Proulx.
Producción: Diana Ossana y James Schamus.
Música: Gustavo Santaolalla.
Fotografía:
Rodrigo Prieto.
Montaje: Geraldine Peroni y Dylan Tichenor.
Diseño de producción: Judy Becker.
Vestuario: Marit Allen.
Estreno en USA: 9 Diciembre 2005.
Estreno en España: 20 Enero 2006.

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23 enero 2006

CINE: Match Point

Woody Allen a orillas del Támesis

TEATRO: Los niños perdidos

No hace mucho cayó en mis manos un artículo en el que se valoraba negativamente la avalancha de información en torno a distintos episodios de la guerra y la posguerra, basada fundamentalmente en testimonios personales. El autor se planteaba la necesidad y el valor de estas informaciones, claramente subjetivas, en las que un elevado número de personas relataban de manera prolija sus experiencias; si tenían valor historiográfico y resultarían relevantes a la hora de realizar el análisis histórico-crítico y establecer las conclusiones subsiguientes sobre unos hechos aún demasiado cercanos para ser expuestos con objetividad y perspectiva, o si simplemente se han convertido en un medio más para promover la tan traída y llevada crispación, que supuestamente sufre nuestra sociedad con tanta vuelta al pasado.

Sinceramente he de decir que me pareció un planteamiento erróneo, ya que sea cual sea su futura aportación a la ciencia histórica, no limitada hoy en día a la Historia Política como ocurría en los viejos tiempos, sino abierta a eso que llamamos Historia de las Mentalidades, se trata del testimonio de la España aplastada y olvidaba, la España inexistente, que sólo hoy, y aún con cuentagotas, como por la puerta de atrás, tiene la posibilidad de alzar su voz y reclamar la atención y la justicia que les fue negada.

Es en esta última corriente en la que se enmarca la última obra de la compañía Micomicón, con autoría de su dramaturga habitual, Laila Ripoll. Con ella se incorpora una vez más el teatro a la producción editorial y cinematográfica sobre el tema, tan abundante en los últimos años. Los vencidos toman la palabra, en este caso a través de sus hijos: niños marcados por la ideología de sus padres, por la derrota y la muerte, arrancados de sus familias, recogidos por el Auxilio Social, desaparecidos, perdidos, convertidos en fantasmas bajo el yugo de la Victoria.

Sobre el escenario Lázaro, Marqués y Cucachica, tres niños perdidos, víctimas inocentes del tiempo que les tocó vivir, nos cuentan, desde el sórdido y triste mundo del orfanato, con la ayuda de Tuso, un niño grande, su triste historia, no exenta de juegos y risas, como sólo lo saben hacer los niños.

Ciertamente a la obra le cuesta arrancar, pero pronto, y en gran parte gracias a la labor de los actores, se sumerge uno en ella, participando de las vivencias de estos niños aterrados por una monja ciega, riendo sus ocurrencias a pesar de lo terrible de su relato.

Es probable que para aquellos que ya conozcan los hechos a los que se hace referencia, no tenga tanto interés lo que se cuenta, sino como se cuenta: un día en la vida de unos niños, juegos que nos dan la llave para conocer los hechos, unos monólogos que nos permiten conocer la historia de cada uno de los personajes, voces en off que nos acercan al drama general vivido, junto una vuelta de tuerca final, de rápido flash cinematográfico, que nos pone de nuevo frente a una realidad más que estremecedora.

Como ya he dicho, cabe destacar la labor del elenco, destacando Mariano Llorente en su labor de poseído y Juan Ripoll, que aunque en ocasiones se vea afectado de un exceso de tics en su camino de retorno a la infancia, muestra en los momentos precisos una gran fuerza dramática que queda sin explotar.

Ficha Artística:
Texto y dirección: Laila Ripoll
Reparto: Juan Ripoll, Mariano Llorente, Marcos León, Manuel Agredano
Voces: Adrián Esparza, Daniel Esparza, Pedro Esparza, Teresa Espejo, Esperanza gorjón, Isabel de León, Carmen López Mendoza, Jaime Miraya, Diego Norniella, Sara Norniella, Rebeca Sanz Conde, Sergio Solanilla y Antonio Verdú.
Escenografía: Arturo Martín Burgos
Vestuario: Almudena Rodríguez Huertas
Iluminación: Luis Perdiguero
Diseño de sonido: Eduardo Burgos
Fotografía: Fernando Suarez
Trabajo de movimiento: María Jesús Llorente
Ayudante de dirección: Antonio Verdú
Producción: José Luis Patiño

Otros documentos sobre el tema:
Libro - Los niños perdidos del franquismo
Documental - Els nens perdut del franquisme

29 diciembre 2005

CINE: La vida secreta de las palabras

Dirección y guión: Isabel Coixet
País: España.Año: 2005
Duración: 122 min
Género: Drama
Interpretación: Sarah Polley (Hanna), Tim Robbins (Josef), Javier Cámara (Simon), Sverre Anker Ousdal (Dimitri), Eddie Marsan (Víctor), Steven Mackintosch (Dr. Sulitzer), Eddie Marsan (Victor), Julie Christie (Inge), Daniel Mays (Martin), Dean Lennox Kelly (Liam), Danny Cunningham (Scott)
Producción: Esther García
Producción ejecutiva: Agustín Almodóvar y Jaume Roures
Fotografía: Jean Claude Larrieu
Montaje: Irene Blecua
Dirección artística: Pierre-François Limbosch
Vestuario: Tatiana Hernández
Estreno en España: 21 Octubre 2005

Ir a ver una película con la crítica en la cabeza quizá no sea la mejor de las ideas, pero eso fue lo que me ocurrió con La vida Secreta de las Palabras, última película de Isabel Coixet, que, para mí, queda muy lejos de sus mejores trabajos: Cosas que nunca te dije y Mi vida sin mi.

Conforme la película avanzaba, aquellos juicios ajenos me venían una y otra vez a la cabeza, y yo los iba reconociendo en la sucesión de imágenes. ¿Me impediría la crítica disfrutar de la película y tener mi propio criterio? No lo sé, pero al final lo que pareciera que iba a convertirse en una unanimidad plagiada, encontró sus propios matices dentro de la general aseveración.

En La vida secreta de las palabras, Isabel Coixet vuelve a sus temas de siempre: los sentimientos, los silencios, los secretos del corazón, en definitiva, pero en esta ocasión le falla el medio de transmisión. Lla puesta en escena resulta fría, distante, demasiado medida. Los sentimientos no traspasan la pantalla. Ante nuestros ojos sucede una historia mil veces contada, reconocible a partir de múltiples pistas, pero sin implicación por parte del espectador.

La mayor parte de la película sucede en una plataforma petrolífera semiabandonada situada en el Mar del Norte. Allí llega una mujer solitaria y misteriosa, Hana, para cuidar de un hombre, Josef, que se ha quedado ciego temporalmente.

La plataforma está poblada por un extraño universo que se convierte en un añadido sin sentido, cuyos personajes carecen de lógica e interés, naufragando irremisiblemente en una serie de secuencias sin sentido ni conexión narrativa.

De entre esta variopinta fauna sólo se salva el personaje de Dimitri (Sverre Anker Ousdal), en el que, a través de una sobria interpretación, descubrimos al hombre solitario que ha hecho de la plataforma su hogar. El resto, un circo ambulante sin píes ni cabeza, quizá nacido de una búsqueda de originalidad totalmente desperdiciada.

Tampoco la aparición de Julie Christie (Inge) como medio para el azote de nuestras tranquilas conciencias, tan poco dadas a tener presente el recuerdo y las consecuencias de barbaries tan cercanas, pero fácilmente olvidadas en la inmediatez que preside nuestro mundo, funciona de la manera adecuada. Uno reconoce el mensaje, pero no lo siente.

Y así, recordando lo justo de la valoración previamente escuchada, me encontraba yo, hasta que dos escenas, sólo dos escenas, dotaron a la película de otra perspectiva, le insuflaron vida y la emoción de la que hasta entonces carecía. La artífice de este milagro no es otra que la actriz Sara Polley (Hana), convenientemente secundada por Tim Robbins (Josef), aunque sea ella la que sostiene realmente ambas escenas y, en general, toda la película.

En esas dos escenas al fin la emoción inunda la pantalla, y la traspasa. Por un momento, podemos ver y sentir como dos almas, primero se acercan y luego se unen, como dos personas muertas deciden volver a vivir a pesar del miedo, la locura y el aterrador peso del pasado.

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21 septiembre 2005

CINE: Obaba

"Obaba" trata de la naturaleza del misterio, de lo no dicho y de la permanente búsqueda de lo desconocido.
Montxo Armendariz

Obaba es una película hermosa y sensible al estilo de otras obras de Armendáriz como Tasio o Secretos del Corazón, en las que sin necesidad de grandes diálogos, se nos narra la vida de distintos personajes, en las que los hechos extraordinarios alcanzan una cotidianidad inesperaba.

En realidad, Obaba nos habla del devenir natural de la vida, más allá de lo lógico y lo racional, del peso del pasado y el desgaste inutil por buscar y poner sentido a cada cosa, en lugar de aceptarla tal y como es.

Obaba además nos cuenta historias, presenta personajes, nos ofrece una porción de misterio, bellos paisajes y buenas interpretaciones, entre las que destaca la de Pilar López de Ayala.

No es una película redonda, pero si bella, a pesar de incluir algunos pasajes que no parecen corresponder a la línea general del relato.

Para aquellos que gusten de un cine intimista y reflexivo, de las propuestas de Armendáriz y de historias curiosas.

Dirección: Montxo Armendáriz.
Países: España y Alemania.
Año: 2005.
Duración: 107 min.
Género: Drama.
Interpretación: Pilar López de Ayala (Maestra), Juan Diego Botto (Miguel), Bárbara Lennie (Lourdes), Eduard Fernández (Lucas), Peter Lohmeyer (Ingeniero), Héctor Colomé (Ismael adulto), Pepa López (Merche adulta), Txema Blasco (Tomás adulto), Mercedes Sampietro (Madre de Miguel), Lluís Homar (Esteban adulto).
Guión: Montxo Armendáriz; basado en varios relatos del libro "Obabakoak" de Bernardo Atxaga.
Producción: Puy Oria, Montxo Armendáriz, Karl Baumgartner y Michael Eckelt.
Fotografía: Javier Aguirresarobe.
Montaje: Rori Sáinz de Rozas.
Dirección artística: Julio Esteban y Julio Torrecilla.
Vestuario: Ruth Llera y Carmela García.
Estreno en España: 16 Septiembre 2005.

Argumento y Cines donde se proyecta

11 septiembre 2005

CINE: Alexander

Director: Oliver Stone
Año: 2004
Pais: EEUU, Reino Unido, Alemania y Holanda
Duracion: 173
Musica: Vangelis
Fotografia: Rodrigo Prieto
Productor: Thomas Schühly, Jon Kilik, Iain Smith y Moritz Borman
Guion: Oliver Stone, Christopher Kyle y Laeta Kalogridis
Reparto: Colin Farrell (Alejandro), Angelina Jolie (Olimpia), Val Kilmer (Filipo), Anthony Hopkins (Ptolomeo), Rosario Dawson (Roxana), Jared Leto (Hefestión), Christopher Plummer (Aristóteles), Gary Stretch (Cleitus), Jonathan Rhys-Meyers (Cassander), Joseph Morgan (Philotas)


“A Electra le sienta bien el luto” es una obra del dramaturgo norteamericano Eugene O’Neill de la que este año Mario Gas ha realizado una versión que estrenó en el Festival de Teatro Clásico de Mérida, desconozco con que acogida, pero que espero se represente en Madrid para poder ir a verla.
Esta obra nos muestra a los personajes de la tragedia de los Átridas, Agamenón, Clitenmestra, Electra, Orestes, afincados en los Estados Unidos, pero barridos por las mismas pasiones y desmesura de sus antecesores griegos. Y no, no me he perdido, voy a hablaros de Alexander (Alejandro Magno), la última película de Oliver Stone. Resulta que mientras la veía, ya en DVD, cómodamente sentado en el sillón de mi casa, no dejaba de venirme a la mente la referida obra, al encontrarme a Alejandro convertido en una mezcla de Edipo y Orestes, digno del más electrizante tratamiento de Freud. Cosa quizá comprensible viendo los supuestos estragos que la edad hace en su madre, Olimpia, interpretada por Angelina Jolie.
Y no seré yo quien niegue que Alejandro Magno debió ser un hombre de interesante personalidad y visión extraordinaria para su tiempo, pero lo que Stone pretende hacer con el personaje no termina de cuajar, y al final, cuando Tolomeo nos informa que sus generales le dejan morir cansados de seguir sus sueños, los espectadores se lo agradecemos, porque también estamos cansados de seguir a su torturada mente.
Nunca he seguido especialmente la carrera de Oliver Stone, un director con la etiqueta de polémico por abordar temas conflictivos en su país de origen, (Salvador, Platoon, Nacido el 4 de julio, JFK, Nixon), con dispar reconocimiento por parte de la crítica.
Las correspondientes a Alexander tampoco fueron muy buenas, y lo más llamativo fue la polémica desatada por el abierto tratamiento de la homosexualidad de Alejandro Magno (para mi no tan abierto, que, al fin y al cabo, mientras contamos con una, como poco, curiosa recreación de su vida sexual con Roxana, el resto queda en meras insinuaciones que no van más allá, excepto por la aparición de un par de bien formados traseros masculinos, y de la ya famosa escena de la piscina que protagonizaran hace ya más de dos décadas Lawrence Olivier y Tony Curtis en la aclamada Espartaco), y que incluyó una querella de cierto colectivo griego por la afrenta hecha a su héroe. Como guión para una comedia no tiene desperdicio.
También se habló de una supuesta lectura de la intervención americana en Afganistán e Irak. A mi que me la cuenten. Yo no la vi, pero tambien es cierto que tampoco presté excesiva atención. ¿Por qué?. Alexander es un film entretenido, muy bien ambientado y que despierta la curiosidad para quien quiera ir más allá, sobre la figura y la personalidad de este conquistador muerto en la flor de la edad. Pero también es una película que cansa, con esas batallas de gran factura apoyadas en los nuevos medios digitales, pero que a mi me aburren y que me parece que no aportan nada nuevo a lo que es hacer cine. Hace ya muchos años que La Brigada Ligera hizo su última carga sin su ayuda, o que Errol Flynn hizo su última cabalgada hacia Little Big Horn con muchos menos medios, pero mucha más emoción.
Por eso, lo mejor de la película es que nos recuerda quien fue Alejandro Magno , cual fue su vida y su obra, permitiéndonos redescubrir que el mundo por el que discurrió su vida incluye algunas de las zonas más conflictivas del mundo actual. Con sus tropas conquistó Oriente Próximo, Irak, Irán y Afganistán, llegando a la India, dando lugar a una nueva vertebración en estas zonas e importantes intercambios entre Europa (Grecia) y Asia, dos mundos enfrentados, dos culturas diferentes, que en los sueños de Alejandro Magno debían fusionarse y formar un orden nuevo. Y ahí fue donde murió su sueño, junto a la arrogancia de sus generales y tropas frente a aquellos bárbaros de costumbres tan diferentes y para ellos tan inferiores, tal y como les consideraba Aristóteles, a pesar de tratarse de civilizaciones milenarias.
Quizá, y a pesar todo, si que podamos establecer ciertos paralelismos.
En resumen, aunque larga, una película que se deja ver y permite pasar un rato agradable en contacto con los esplendores de un pasado ya bastante remoto, pero no por ello menos interesante y que, dejando de lado el psicoanálisis ya mencionado, nos acerca a Alejandro Magno más allá de su concepto de héroe y conquistador, como hombre, cuya personalidad y motivaciones durante la creación de su efímero imperio, y que puede motivarnos a lecturas complementarias, cosa fácil, ya que se trata de una figura que ha contado desde siempre con una abundante bibliografía, que se vio multiplicada con la realización y estreno de la película. Se puede elegir entre sesudos o no tan sesudos estudios históricos, entretenidas novelas o fuentes originales. De entre esta variedad yo recomendaría el libro de Klaus Mann, "Alejandro: un retrato del lado humano", editado por Muchnik. El Aleph Editores en 2004.

24 agosto 2005

TEATRO: Castrucho, de la Compañía Micomicón

El Cabaret adopta a Lope

Escuché no hace mucho a un crítico alabar las excelencias musicales de nuestro género chico frente a la pobreza de sus argumentos. Quizá fuera ése también el problema de nuestro cabaret de posguerra, las llamadas Varietés, ese género, poblado de bicetiples, y en el que brilló como nadie Celia Gámez e hizo sus primeros pinitos la inefable Conchita Velasco, y que hoy en día prácticamente ha desaparecido. La cuestión es si el verso de Lope le proporcionaría una condición diferente.

Esta pregunta nos la hacemos gracias a la compañía Micomicón, que hasta allí ha trasladado a su Castrucho, basado en El Rufián Castrucho del dramaturgo madrileño.

En verdad, ni Hamlet ni Segismundo saltan a escena. Nada más lejano de los profundos dilemas morales que aquejaban a las criaturas de Shakespeare que lo que sucede sobre las tablas.
Veamos, la obra nos muestra una variada galería de bribones, que en el ambiente descarado que rodea al ejército español acampado en Italia, buscan su propio provecho en torno a la consecución, compra y venta de los favores de la bella Fortuna, que nada tiene tampoco de alma pura: celestinas, rufianes y putas se dan la mano en una comedia llena de enredos y traiciones, donde triunfan la simulación y el deseo.

Lo que si está es el verso de Lope que brilla sonoramente entre los números musicales. Un lenguaje fuerte y rotundo, hermoso al oído, pero, como siempre, de cierta exigencia intelectual.

A todo esto añadimos la Orquesta en directo, el Maestro de Ceremonias y los símbolos de la Vieja Madre Patria; hasta el Cinematógrafo, oficio por entonces también itinerante, que proyectaba en las paredes blancas de los pueblos otras vidas y otros mundos que más parecían fantásticos relatos frente a la realidad del día a día.

Así, y por un breve intervalo de tiempo, nos trasladamos a una España ya desaparecida, pero aún no tan lejana, alguno de cuyos iconos más emblemáticos podemos reconocer en escena. Un doble viaje al pasado, quizá en algún caso demasiado lejano para las nuevas generaciones, en general poco interesadas en lo que fue aquella España en la que vivieron sus padres y abuelos, y que hoy les parece tan remota y extraña como aquel Imperio donde aún no se ponía el sol cuando Lope dio vida a sus personajes.

En resumen, una manera distinta y, por una vez entretenida, de reinventar los clásicos. Eso que está hoy en día tan de moda con irregulares resultados.

Quien quiera verla pocas oportunidades tendrá ya. Estrenada en el Festival de Otoño de Madrid de 2003, ya cuenta con un largo recorrido, pero aquellos que tenga la oportunidad, pueden acercarse al Festival de Teatro Contemporáneo de Manzanares (Ciudad Real) donde se representarás el próximo 4 de septiembre.

Ficha Artística:
Reparto:
Manuel Agredano, Delfín Caset, Julie Martinez, Laura Lofuen,
Mª Jesús Llorente Chupi, Mariano Llorente y Juan Ripoll.
Música: Pedro Esparza
Coreografía: Raquel Alonso y Marcos León
Escenografía: Eulogio das Penas y Orfilia Seijas
Dirección: Laila Ripoll

22 agosto 2005

TEATRO: Todas las Palabras

Un rey y un bufón para explicar el sentido del mundo
Estrenada en el Festival de Escena Contemporánea 2004 y exhibida durante este años en la Sala Cuarta Pared de Madrid, en esta obra de la compañía Micomicón, un rey y su bufón dialogan sobre el amor, la muerte, el arte, la vida, el mundo...

Con una escenografía austera y un texto de reminiscencias clásicas, no pierde el contacto con una actualidad comprometida con los problemas que nos rodean. ¿Cuales serían las reflexiones de Segismundo sobre la guerra o la inmigración?

Así, el juego dialéctico entre ambos personajes se convierte en la base de la obra donde las palabras toman el poder, confundiendo a veces su sentido, y a los propios actores, que ven como realidad y ficción se convierten en un mismo mundo.


Ficha técnica y artística:
Reparto: JOSÉ LUIS PATIÑO y JESÚS HIERÓNIDES
Escenografía: LAILA RIPOLL
Iluminación: JUAN RIPOLL
Texto y dirección: MARIANO LLORENTE

02 agosto 2005

Leer Teatro en la Web

¿Cuántos de vosotros habéis leído una obra de teatro más allá de la escuela o la universidad? Pocos, seguro. Sin embargo, leer teatro resulta en ocasiones interesante, cuando no necesario. Para aquellos que quieran conocer los textos, la web se ha convertido en un nueva fuente muy rica y variada.

Son muchas las obras, artículos, referencias y estudios que se pueden consultar a través de la red. También las obras de nueva producción que se pueden adquirir a módicos precios.

Los programas de difusión cultural emprendidos por distintos países, los fondos puestos a disposición por bibliotecas universitarias o fundaciones (resulta cuando menos curioso poder descargarse un gran número de obras del Siglo de Oro Español de webs de universidades norteamericanas) y las nuevas formas de publicación y distribución editorial son los responsables. Un par de ejemplos.


ASSOCIATION FOR HISPANICCLASSICAL THEATER

La Asociación por el Teatro Clásico Español, radicada en los EEUU y formada por frofesores universitarios y especialistas en literatura, como parte de su misión de promotor del teatro aúreo ofrece textos teatrales gratis. Estos textos se pueden usar o citar para cualquier fin académico y legítimo. Si se quisiera usar un texto para una producción teatral o para la publicación, se debe solicitar el permiso correspondiente.
Los textos han sido preparados por profesores especialistas en el teatro español del Siglo de Oro. La mayoría corresponden a ediciones de textos más tempranos y, como tales, son editados "diplomátícamente" en su forma actual. No se debe considerar estos textos como ediciones "críticas" ni definitivas. En general los versos aparecen sin numerar. numeración de los versos. Los textos aparecen en diveros formatos: Word Perfect, Microsoft Word y RTF. Si el formato es PDF, se necesita Adobe Acrobat, que se puede descargar pinchando aquí:


Además ofrece enlaces de interés, un catálogo videográfico y textos complementarios, la mayor parte de ellos en inglés.

AUTORES:
Obras anónimas - Belmonte - Calderón de La Barca - Caro Castro - Cervantes - Correa - González de Bustos - Hurtado - Sor Juana López de Yanguas - Mira - Raphael Nieto de Montes - Moreto - Pérez de Montalbán - Quiñones de Benavente - Rojas Zorrilla - Ruiz de Alarcón - Sánchez - Tirso de Molina - Lope de Vega - Vélez de Guevara - Virués - Zárate Enríquez Gómez - Zayas

Consultar textos >>

BIBLIOTECA VIRTUAL MIGUEL DE CERVANTES

La Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes, inaugurada en julio de 1999, es un amplio proyecto de edición digital del patrimonio bibliográfico, documental y crítico español e hispanoamericano, que pretende potenciar la expansión universal de las culturas hispánicas a través de la utilización y aplicación de los medios tecnológicos más avanzados. Entre los fondos de la Biblioteca se pueden consultar obras de teatro de diversos autores desde el teatro clásico a nuestros días. Incluye entrevistas, vídeos e informaciones varias sobre representaciones y adaptaciones realizadas de algunas de las obras contenidas y portales temáticos sobre diferentes aspectos relacionados con el teatro o dedicados autores específicos.

Portales Temáticos:
La parodia teatral española- Catálogo de la Asociación deAutores de Teatro - La Celestina

Autores Clásicos:
Lope de Vega - Calderón de la Barca - Miguel de Cervantes - Leandro Fernández de Moratín
Autores Contemporáneos:
Buero Vallejo

01 agosto 2005

CINE: La Guerra de los Mundos

Titulo de la película:La guerra de los mundos (2005)
Título original: War of the worlds
Género: Ciencia-Ficción
Director: Steven Spielberg
Intérpretes: Tom Cruise, Dakota Fanning, Miranda Otto, Tim Robbins
Nacionalidad: EE.UU.
Duración: 100 min.
Estreno: 29 de junio de 2005

Cines donde se proyecta

Spielberg ofrece espectáculo y entrenenimiento

No se puede negar que Steven Spielberg nos ha regalado algunos de los mejores espectáculos cinematográficos de los últimos 25 años. Yo destacaría: Tiburón, la serie Indiana Jones y La Lista de Schindler. El resto, incluyendo su faceta de productor, ha convertido a Spielberg en el mayor productor de entretenimiento de los últimos años, con una importante calidad de facturación y un alto porcentaje de buenas historias, pero casi todas ellas lastrados por ese "toque Spielberg" blando y condescendiente con el espectador. ¿Qué mejor manera de enternecer al espectador que ponérselo en bandeja?
La Guerra de los Mundos pertenece a esta serie de películas. Buena factura, entretenimiento garantizado y superestrella, Tom Cruise, en el papel del americano medio, que ante la destrucción de su mundo sólo aspira a redimirse a si mismo (hasta entonces un padre poco responsable) y salvar a su familia.
Desde mi punto de vista no aporta nada nuevo, a pesar de los avances tecnológicos de los últimos 50 años, a la primera versión dirigida por Byron Haskin en 1953. Utiliza la misma iconografía y poco cambia en el devenir de la historia. Además no llega a transmitir la idea con la que Wells escribió la novela. El mundo (Londres, la orgullosa cabeza del imperio británico, en el original, trasladado a los EEUU en todas las versiones cinematográficas) sucumbe rápidamente sin que el ejército, ni la ciencia o el ingenio humano pueda hacer nada para frenar el avance enemigo. Cuando todo está perdido ya, los estraterrestres quedan aniquilados víctimas de los microorganismos, los seres más diminutos de nuestro planeta. Donde la técnica y la estrategia humana fallaron, vencieron estos seres cuya existencia pasa desapercibida.
En resumen, entretenimiento, tensión y algún sobresalto, salidos de la factoría Spielberg, para amantes de un buen espectáculo visual sin mayor transcendencia, las poses de héroe de Tom Cruise, y final edulcorado incluido.
Para los que quieran ir más allá, por una lado pueden leer la novela original y, por otro, ver o revisionar la primera versión, tarea probablemente difícil. Con mucha suerte TVE 2 la programará durante su ciclo veraniego (una película todos los días hacia las 22'45) o en su horario estelar de las 03'00 de la mañana a lo largo de los próximos veinte años.

Documentos:
Artículo: La guerra de los mundos, cien años después. Por Miguel Uceda ir
Acceso libre al texto completo de la novela (en inglés) - Proyecto Gutenberg - ir
Compra de libros on-line: Fnac, Casa del Libro

CINE: Las Muñecas Rusas

Título original: Les pouppés russes
Género: Comedia
Director: Cédric Klapisch
Intérpretes: Romain Duris, Audrey Tautou, Cécile De France, Kelly Reilly
Nacionalidad: Francia
Duración: 125 min.
Estreno: 29 de julio de 2005


Cines donde se proyecta

¿La vida a los treinta?

Las muñecas rusas es, en cierto modo, la continuación de Una Casa de Locos, peripecia veinteañera de un grupo de estudiantes europeos, residentes en Barcelona por mor de una beca Erasmus, y que obtuvo en su momento un cierto éxito dentro del panorama cinematográfico europeo; éxito que no puedo valorar, ya que no he visto la película, circunstancia que no dificulta de manera alguna el visionado de esta segunda entrega.
La película retoma algunos de los personajes de la primera, en esta ocasión al borde de los treinta, en un intento de transmitirnos la supuestamente inevitable crisis que toda persona debería sufrir ante la llegada del tercer decenio de su vida. ¿Quién soy? ¿Dónde quedaron mis sueños? ¿Qué pasa con el amor? El resultado es la deslabazada exposición de una serie de tópicos que terminan convirtiéndose en las etapas que el protagonista debe recorrer para alcanzar el conocimiento y disfrute del amor y la relación en pareja. El resto queda diluido y sin solución.
Así, las muñecas rusas simbolizan esta búsqueda y sus distintas etapas, como se nos explica convenientemente en el epílogo, no vaya a ser que el espectador tenga que poner en funcionamiento alguna célula gris y sacar sus propias conclusiones.
La peripecia del protagonista, cuya personalidad "puede llevar a que quizá algunos vean como un defecto de la película que un cenutrio tan impresentable ejerza de casi imposible vehículo para la identificación" (Javier Ocaña - El País 29/07/2005), se entremezcla con otras historias, la mayor parte de ellas sin interés. Una vez más, un cúmulo de tópicos. De entre ellas destacar la historia de amor anglo-rusa, que con gran economía de medios, de una manera fundamentalmente visual, lejos de planteamientos filosóficos, es capaz de transmitir la sencillez con que se puede vivir el amor.
La historia principal, a pesar de la claridad del mensaje que pretende transmitir, no termina de funcionar. En ningún momento traspasa la pantalla para convencernos de que algo realmente ha cambiado y "nuestro héroe" ha encontrado su lugar en el mundo y con quien compartirlo.
En resumen, una película menor, que se deja ver, e incluso entretiene, con un buen trabajo de actores, alguna presencia popular (Audrey Tautou) y en la que no falta el guiño a aquellos que vieron su predecesora.
Recomendable verla en V.O., pues combina diversos idiomas (francés, inglés y ruso fundamentalmente) y nunca se sabe los extraños caminos que el doblaje haya recorrido para enfrentarse a esta pequeña Torre de Babel.